A r t e s E s c é
n i c a s .
El
teatro y sus máscaras.
“Responsabilidades
compartidas”, eso es el punto en
común de los artistas con los representantes gubernamentales sobre las
políticas culturales y del funcionamiento de las artes “sobre las tablas”. Pero,
¿Qué hay detrás de toda la problemática que vemos en la gestión de las
compañías artísticas, en la poca cultura que nuestros hijos buscan, y en las
manos atadas que tiene el gobierno para tomar mejores decisiones?. El público
amante de los espectáculos lo exige con fuerza en el aumento de asistentes a
las salas, que el 2011 subió 12, 5% más que al año anterior, por eso es de
importancia el pronto crecimiento de las artes en su trabajo con la comunidad.
No es un misterio que
en Santiago de Chile hay pocos espacios para la cultura. Sin investigar
demasiado nos podemos dar cuenta que existen solo 8 librerías conocidas,
distribuidas en 4 comunas de la ciudad donde el público puede comprar.
Los conciertos de
música popular son los más vistos (9,7% más que el año pasado), la danza casi
no tiene espacios y el teatro se ha tornado muy de elite y poco difundido,
según el Informe Anual de Cultura y Tiempo Libre (Instituto Nacional de
Estadísticas).
Sergio
Trabucco, Gestor Cultural de la Universidad de Chile y profesor de la misma,
señala que la problemática es “social”, que “estamos en un país mentiroso, donde lo público no es público, donde la
calidad no es de calidad, donde la cultura nadie sabe que significa”.
El
cierre de las salas de teatro es un claro ejemplo de ello, incluso las
temáticas culturales en las parrillas televisivas, tienen una muy baja
audiencia.
“La mala educación cultural es lo que hace
que la gente no se interese por temas culturales”, termina diciendo el
profesor.
El arte chileno en pañales.
La
realidad de las compañías de Artes Escénicas tienen una forma de trabajo muy
diversa que depende de muchos factores y principalmente la “fama” les juega a
favor o en contra.
La Compañía TEATRO
NIÑO PROLETARIO, crea a partir de sus propias motivaciones, investigando su
historia en “la búsqueda de facturas
sociales que revelen la identidad de los marginados y que llevadas al
escenario, se transformen en espacio de goce en cuanto se convierten en lugares
de reconocimiento y análisis para el espectador”, nos argumenta la
agrupación.
Aquí
es donde inicia todo proceso creativo, luego de las reuniones comienza un
peregrinar para “conformar elenco, además
se gestionan los derechos de autor. Es en ese instante donde los primeros
problemas aparecen (ríe)”, nos señala el actor Pablo Suárez.
Dependiendo de los
requerimientos de cada uno, se crean planes o estrategias de gestión de fondos
que les ayuden a llevar a cabo dicho proyecto.
“Políticas
Culturales” es un concepto que
aparece a cada minuto en las conversaciones con agentes dedicados a esta área y
es allí donde radica el problema según los expertos. Nuestros hijos no saben que
es cultura hasta entrada la edad adolescente y sus intereses son claramente
otros: Programas no culturales en TV, redes sociales por internet o juegos de
video de lucha, por ejemplo.
Iniciar educación cultural desde el colegio,
con apegos al arte es fundamental.
Teatro y las
políticas culturales.
Partamos de la base
que no existe un Ministerio de Cultura, solo es una secretaría con su
directorio dependiente del MINEDUC (Ministerio de Educación), que regula la
cultura. Ellos son el ente que apoyan a los artistas desde la distribución de
los recursos, la capacitación técnica y la discusión de temas en MESAS
CREATIVAS. Cabe señalar que el 48
por ciento del aporte del Estado a cultura está dedicado al patrimonio versus
el 18 por ciento para el desarrollo de las artes (los fondos concursables).
Estas asambleas,
arrojan el resultado de que “los artistas
producen, pero al momento de la gestión, hay mucha deficiencia”, nos señala
Sofía Rivadeneira, Coordinadora del Departamento de Fomento de las Artes e
Industrial Creativas, en la Región de O´Higgins.
El FONDART (Fondo
Nacional de Desarrollo Artístico) es el vehículo más balanceado, usado por las
compañías, para conseguir recursos. Son dineros restringidos para una parte de
las artes que se da el trabajo de postular y que “enfrentar a un artista a este formulario, no es la mejor forma de
hacerlo”, afirma Sofía. Sin embargo, es la metodología más justa para que
cualquier persona, agrupación o entidad, pueda financiar sus emprendimientos
artísticos.
¿Qué sucede con
aquellos que no logran conseguirlo? ¿Cómo financian sus puestas en escena? ¿Cómo
costean la difusión? ¿Cómo hacen del teatro una carrera solvente?
Cabe señalar que
existen otras vías de subvenciones que la mayoría de las personas desconoce
como la Ley de Donaciones Culturales.
“Hemos logrado ciertas
alianzas con entidades culturales que nos han apoyado a lo largo de los casi 8
años del colectivo, como por ejemplo el CENTRO CULTURAL ESTACIÓN MAPOCHO y el
FESTIVAL CIELOS DEL INFINITO. También hemos hecho lo que muchas de las
compañías emergentes hacen: FIESTAS VARIAS, BAZARES, VENTAS DE BODEGA, y el
apoyo incondicional de nuestras familias que siempre están allí para algún
FLETE DE ÚLTIMO MINUTO, una manito con el cóctel o la difusión en redes
sociales”. Nos cuenta su forma de trabajo Francisco Medina,
integrante de TEATRO NIÑO PROLETARIO.
“Este año a través de un nuevo programa llamado Red Cultura Formación, realizamos un taller de formación de Audiencias y un Taller de Emprendimiento Cultural:¿Cómo hacer un plan de negocio?, marketing cultural, ¿Cómo levantar fondos privados y públicos?. Estuvo SERCOTEC, Representantes de la Ley de Donaciones Culturales, el Fondart, en fin... Como dando a conocer qué hacer para dejar de ser el que produce y crea, además de vender y hacerse sustentable. Generar industria creativa”, nos explica la coordinadora.
“Este año a través de un nuevo programa llamado Red Cultura Formación, realizamos un taller de formación de Audiencias y un Taller de Emprendimiento Cultural:¿Cómo hacer un plan de negocio?, marketing cultural, ¿Cómo levantar fondos privados y públicos?. Estuvo SERCOTEC, Representantes de la Ley de Donaciones Culturales, el Fondart, en fin... Como dando a conocer qué hacer para dejar de ser el que produce y crea, además de vender y hacerse sustentable. Generar industria creativa”, nos explica la coordinadora.
Ninguna compañía cuenta con financiamiento estatal constante, es por ello que deben apelar a estas instancias o “rogar” a la empresa privada que “desgasta” los ánimos y ganas de seguir haciendo teatro. No es posible que deban atender mesas en restoranes o ser vendedores en tiendas para poder gestionar su arte.
“Hemos
hecho esfuerzos inmensos para que no se vicien los procesos, o sea,
seleccionamos a los jurados por sus currículo, siempre hay un ministro de fe
para velar porque todo se cumpla”, señala Sofía.
El Consejo Nacional de Cultura, tiene
recién 10 años y en un país que aún lucha por salud digna, educación de
calidad, vivienda justa, no puede exigir ni argumentar mayor presupuesto para
cultura, sin embargo los dineros designados a cultura, va en aumento año a año,
según nos informa el mismo Consejo.
“Si es negativo el resultado a la postulación de fondos, y sigues con la idea de llevarla a cabo, se comienza a pensar en otras variantes”, complementa Pablo.
Los
gobiernos de turno hacen lo posible para mejorar esta situación, como
reconocimientos a las Artes Circenses o al Teatro Musical, capacitaciones para
mostrar lo que existe, apoyar el uso incluso de las plataformas y talleres de
gestión, pero aún no existe la posibilidad de investigar en creaciones
teatrales de verdad, porque los fondos no lo permiten. Hay una constante
evaluación de qué tan bueno comercialmente es el trabajo, para optar a
subvenciones estatales o giras nacionales financiadas por el gobierno. “No es posible que
lugares de real importancia como plataforma de teatro, como lo es la sala “TEATRO
DEL PUENTE”, en Santiago, se vea en la obligación de llegar a una crisis para
que pueda recibir un mínimo de apoyo y continúe su notable gestión”, argumenta Francisco.
Una clara y posible solución, es
financiamiento constante para las agrupaciones con trayectoria, para que así
las más de 370 compañías independientes existentes sólo en Santiago, tengan
oportunidades concretas y justas de dineros para sus montajes.
La Danza como Arte
Escénica y sus Políticas Culturales.
Cada vez que hablamos
de dinero en las artes generamos una gran discusión.
Claudia Vicuña,
bailarina de profesión y premio del Círculo de Críticos del Arte, tiene claro
el camino de sus sueños. Debe buscar los financiamientos para generar sus
propias obras, sin embargo, no deja de hacernos ruido esta idea de: ¿Por qué
hay compañías que no pueden financiarse?. “De
dónde generas un sueldo para pagarle a una compañía… para pagarle a un
director, a un coreógrafo, a un productor y a bailarines. Entonces lo que
hacemos es trabajar por proyectos”, comenta.
Esta forma hace que
los integrantes de grupo sean itinerantes, comprometidos por proyectos y no trabajos a largo plazo.
“A ningún empresario le interesa financiar danza. A ellos
les interesa otro tipo de cosas, que sean masivas y comerciales”, nos comenta la
bailarina.
“Tampoco se trata que el estado te entregue todo. La idea
es que estos financiamientos den el tiempo y la tranquilidad para poder
encerrarse en una sala y dedicarse a crear y nada más”, termina diciendo
Claudia.
Los tiempos de
creación, versus la sobrevivencia son una espina difícil de sacar cada vez que
aparece, sin embargo para esta bailarina es algo resuelto en gran medida. La
academia, enseñar y compartir lo aprendido con sus alumnos es algo que la
llena, por esto es que su sueldo es de profesora, no de bailarina.
Educación y cultura.
Existe el Área Educación Artística dentro
del Consejo, que comprende el Fondo al Fomento del Arte en la Educación, que
entrega fondos a los colegios que tengan más horas de arte para ejecutar actividades.
Además de talleres para los establecimiento.
“Las nuevas generaciones, lamentablemente
no valoran este arte, es por eso también que es de suma importancia la
educación igualitaria en nuestro país que está muy ligada a nuestro interés y
crecimiento en las demandas culturales. A veces, he tenido la oportunidad de
realizar funciones para colegios: mientras hacemos la función están jugando con
sus celulares. Da algo de impotencia. Son temas que pasan desde los valores
otorgados en la familia y por supuesto la calidad de la educación que se les da”,
analiza Suárez.
El no crear un hábito cultural desde la
infancia, es parte de la crisis de la educación cultural en nuestro país. Afortunadamente
ha ido cambiando con los años. Importante sería que el público fuera más
participativo, crítico, opinante y que sepa que es lo que va a ver. Para todo
eso se necesita Educación Cultural. “No
hay un interés por consumir arte y no sólo en teatro, sino en todas las áreas.
Eso se puede revalorizar con una educación permanente de los colegios, salas de
teatro, centros culturales. Que no sea sólo MOSTRAR OBRAS, sino ser un real
aporte a la comunidad”, afirma el actor Herman Heyne.
Las
artes escénicas tienen una carga política que los enmarca en temáticas clásicas
y repetitivas: el golpe militar, los detenidos desaparecidos y los derechos
humanos. La diversificación de los temas a montar en escena, es una falencia
que los amantes de los espectáculos demandan y critican, responsabilidad
directa de lo que creadores.
El
Mea Culpa del arte escénico.
-¿Cuál
es la responsabilidad de los actores de este arte frente a las problemáticas
que presentan?
“Creo
que para mejorar el teatro debemos empezar por nosotros mismos como artistas.
Muchas veces, y con justa razón, criticamos los financiamientos y las
políticas, que sin duda deben evolucionar, pero también creo que a los artistas
escénicos nos hace falta perfeccionamiento en Chile. Debemos ser más dúctiles,
más arriesgados en nuestra entrega escénica, con temáticas abordadas desde más
niveles”. Nos afirma y argumenta Francisco
Ha tenido la suerte de ver espectáculos en
varias partes del mundo, y algo que pudo admirar de la realidad de otros países,
de lo integrales que son los intérpretes: actuación, danza, circo, música, todo
sustentado con grandes investigaciones y poéticas personales.
“Si
a eso le sumamos que los artistas tengan los medios para perfeccionarse, los
lugares para crear y un público sediento de admirar, emocionarse y aprender
quizás avancemos todo lo que le debemos a la cultura en Chile.” Nos señala el actor.
Desde el Consejo, se señala que la
responsabilidad es compartida por el deber que tiene el artista de capacitarse
o asesorarse y por otro lado “que las
municipalidades tengan departamento de cultura, por ejemplo, además de los
pocos recursos que tenemos. Le tenemos un poco de susto a los artistas en vez
de integrarlos” señala Sofía. La creación de Talleres de Audiencia es un
paso que ayuda al proceso. “Si tenemos
buenos montaje sin público, el trabajo no sirve de nada”, afirma
Rivadeneira, Coordinadora del Consejo
“Estamos
insertos en un sistema que no está preparado para una institucionalidad
cultural. La gente no está preparada para recibir ciertos espectáculos. Hay que
ir paso a paso. Creo que vamos super bien encaminados”, termina diciendo Sofía.
En la observación periodística realizada de
las compañías de teatro, se ha podido observar la poca rigurosidad y compromiso
que existe con el grupo. El interés personal prevalece ante el colectivo y
contagia las energías desmoronando las creaciones. Los directores dejan su
trabajo en mano de los actores y se argumentan en que son ellos los encargados
de entregar todo lo aprendido, el mal cumplimiento de los horarios de reuniones
o los egos de protagonismo. Y así surge una rueda sin fin.
“Yo
prefiero trabajar con poca gente para coincidir horarios. Ser ordenados es lo
más importante, porque en la escuela no te enseñan a serlo”, comenta Herman.
Debemos reconocer un avance desde hace
algunos años en materia de Artes Escénicas en Chile. Podríamos decir hay un
antes y un después desde la venida de la Pequeña Gigante. Montaje teatral
francés callejero que el 2007 visitó nuestro país por primera vez. Más de 700
mil de personas se volcaron a las calles para vibrar con este espectáculo, sin
embargo está “en pañales” en muchas otros planos.
Las nuevas políticas culturales de gestión,
producción y difusión para las compañías, se han hecho con focus grup que desde adentro de las entidades ligadas al gobierno
(Consejo Nacional de Cultura), pueden generar muchos más cambios que desde
afuera.
La cifras que nos entrega el Informe Anual
de Cultura y Tiempo Libre, nos indican que el número de espectadores crece a
pasos agigantados, por eso es muy importante que las “Políticas Culturales”,
tanto en educación como en gestión, cumplan su papel en forma íntegra para que
esta demanda por consumir arte, sea realmente satisfecha.
Avanzar de la mano entre los artistas y el
Consejo (pronto Ministerio de la Cultura y las Artes), es clave para el crecimiento
de las artes en nuestro país, pero falta mucho por hacer: Al Consejo como entidad representante de las artes y a los
artistas en la forma de trabajo y su propio perfeccionamiento.




