07 octubre, 2008

Escalosfrios

Quien no ha sentido esta inexplicable respuesta...! Porque si, es una respuesta del alma.
Sensación grata de un extraño frió sin frió o calor sin calor. Sólo se detiene la sangre y camina por la venas una tibio regocijo, fruto de alguna experiencia que la crea. Los sentidos de hacen más atentos y cada uno de ellos reciben con más sensibilidad lo que ocurre alrededor.
Que más que las vibraciones y ondas de una estimulante melodía, pueden lograr que esto suceda. Hacer que cada músculo se contraiga, que cada sentido crezca hasta lo más alto posible, volar lejos y llegar a lugares que nunca sospeché que existían. Entrar en ese mundo desconocido que, como un portal abierto a otra dimensión, se crea con cada compaz. Se abre así, de la nada y con nada, de esta forma también pasamos al otro lado, temerosos, pero con la tranquilidad de estar en un sitio nuestro... todo nos es familar, hermoso, calido, acogedor, bello, lleno de la energia superior que sembramos todos los dias y hoy cosechamos en este lugar, pleno de la dicha de estar abriendo la conciencia.
Hoy he nacido de nuevo, disfruto de cada día como si fuera el último, me despido de cada persona como si fuera la última vez que veré, porque asi, cuando la recibo, es como si fuera la primera... comenzando de cero para llenarme de ese gran regalo que significa compartir momentos aprovechándolos al máximo.
Es aquí donde los escalosfrios aparecen, con la melodia envolvente de la música, con la despedida, con el saludo, con el viaje de la imaginacion... la mejor sensación que alguna vez... y cada día recorre mi espalda y hoy recupero con alegría y emoción, pues con ello puedo decir que siento otra vez.

19 agosto, 2008

Sale el sol.... después de la lluvia siempre sale el sol

Al despertar siempre me pregunto lo paradojico que resulta esto de que la lluvia nos lleve a la melancolia, cuando que por gracias a ella pronto la naturaleza dormida, despertará y será maravillosa al cambiar los colores, formas, luces y texturas.
Cada día miro por la ventana y espero con ansias que todo salga de la ivernación propia de esta estación... ¿te has dado cuenta que, sin embargo durante este tiempo hay respiros de preciosa luz?
Esa energía me llena de impulso para caminar erguido y fuerte, esperar que las nubes salgan y den paso al sol que siempre sale después de la lluvia, como en la vida.El dolor del invierno se nos hace eterno pero nos olvidamos que la paciencia, la madre de todas ciencias, nos invita a calmar y esperar tranquilos que ya la oscuridad pasará luego de haber vivido la pena completa, el camino recorrido.
Un duro proceso que se debe masticar muy bien estando muy atentos a cada mascada, pues de no ser asi, tendremos que volver al principio. Sin abandonar todo lo que hemos avanzado y que no podemos ver a veces solos... cuida tu coazán, la trampas son tan simples que pueden ser imperseptibles, silenciosas, como una termita... por eso atento... tranquilamente despierto.No hagas un lado este tiempo de invierno, disfrutalo y haste cargo... con amor.
Eso es... ese amor dormido por el invierno, pero vivo dentro de todo tu ser es el alimento que tu alma necesita. Es desde alli donde la fuerza se hace presente y hace que rias, llores, camines, te detengas, escuches, hables... y todo desde el amor.
Si miras tu corazón con ternura descubrirás que esta lleno de buenas energías dormidas y que pronto despertarán.... no lo olvides.Después de la lluvia, siempre sale el sol... yo tampoco lo olvidaré.

08 agosto, 2008

LA NUEZ


Han encontrado alguna vez una nuez fácil de romper?, han visto lo difícil que se hace llegar a su corazón?. Sin embargo cuando llegas la sensación de satisfacción, buen gusto y tranquilidad es enorme... cierto?.



Cada día que pasa, cada hora que corre, cada segundo, hoy es como el primero. Aprendí que debo disfrutar de aquello sin pensar en el mañana, pues los deseos son una ilusión que pueden cambiar tan fácilmente que ni siquiera te das cuenta. Vivir en la fantasía de creer en un sueño se hace pesado, pues te exiges más de lo eres capaz de dar y recibir... debes vaciar la taza para llenarla otra vez.


Dar también es una entrega y por ello algo que pierdes.


Las pérdidas... dolorosos caminos de enseñanza plena al final. Debo estar atento a que la pena no me consuma y que paso a paso, con seguridad y verdad, tener paciencia en aprender de lo vivido, dejando, soltando, desapegando toda aquella ilusión de lo que ya no está. Porque se hace un puente entre lo que fue y lo que pudo en un futuro ser y ya no ocurrió... eso pasa con cada pérdida.


Ahí es donde aparece otra vez la nuez: un duro trabajo de romper aquel tosco envoltorio. Tener cuidado y paciencia para no romper su carne, que yase cuidada en su interior por esta cáscara. La tarea es difícil. Nadie dijo que era fácil. Mirar lo que hay dentro y sentir que cada golpe que das puede ser el último... ese es el dolor. La pena de romper el corazón o de darse en un dedo, son miedos ante lo desconocido... la taza vacía.

Cuando llegas a la nuez se viene otra tarea, pero es la más fácil y exquisita. Ver la labor concluida, ver la cáscara rota y la nuez entera o a pedazos y comienza la prueba del sabor limpiando todo aquello que no nos sirve, sacando los restos de lo que sostiene el hermoso interior.

Tarea cumplida, comer de lo que nos ha costado tanto alcanzar, disfrutando de lo que nos entrega desiteresadamente la vida. Solo debo abrir los ojos, estar atento, romper y botar lo que no sirve y llenar una vez más la taza... pero ya desde la premisa del desapego, que nada es para siempre... todo cambia.

24 julio, 2008

Invierno gris

Porque será que el invierno cada año se encarga de recordarme que la vida no es fácil, que cada día que pasa es uno de enseñanzas desde el dolor. Quisiera tener un invierno tranquilo, en paz sin que la bruma de la mañana opaque el camino que recorro.
Retomo mi vida con fuerza, con esperanza, abrazando el dolor, aprendiendo a costa de mucha pena. Pero se que al final del camino está la luz que iluminará mi vida con desapego de las cosas y las personas, pues no me pertenecen... pertenecen a la vida y a los sueños que cada uno crea para si, con alegría.
Tendré paciencia, mucha paciencia y esperar que las cosas decanten para ser libre de los dolores y sufrimientos que nos recuerdan que si no existieran, la vida sería muy plana y no podríamos aprender las enseñanzas... son el aliño que nos hace crecer.

20 enero, 2008

El oso y el árbol... un cuento con alma.

En un lugar lejano, en donde el planeta es pequeñamente redondo, como el del Principito, había un árbol de grandes y pesadas ramas. Junto a él había otros más con los que conversaba de vez en cuando. Sabía que no pasaría mucho tiempo en que ellos se fueran, pues era la ley de la vida, cada uno tomaba el rumbo del destino que le correspondía. El era pequeño aún para ello y sus raices estaban aun muy enterradas.
Pues, esos días llegaron en que solo se quedó y triste comenzó a mirar a su alrededor, nadie había pero se dió cuenta que era todo muy bello. Antes, con los otros árboles, estaba preocupado de atenderlos y entenderlos, ahora sólo se tenía a él mismo y su entorno.
Tranquilo comprendió que tenía que esperar que su destino llegaría, mientras debía aprender de si y todo lo que los otros árboles le enseñaron... y se durmió.
Cuando despertó, asustado vió que el suelo estaba muy lejos y claro, había crecido. Su tronco era más grueso ahora pero sus ramas seguían del mismo tamaño, se sintió extraño.
Un día despertaba al alba con el canto de los canarios que se posaban en sus ramas para dormir y sintió un peso en sus raices. Quería tomar agua y no podía moverlas. Se movía en algunos intentos y dió un grito de impaciencia.
Y cual fue su asombro al ver que, igual de asustado, salto del suelo un oso peludo y regordete de pelo cafe con leche. El oso le pidió disculpas, pues con la oscuridad de la noche sólo atinó a recostarse allí para descansar.
El osesno era joven y andaba explorando nuevos territorios como todos los demás, pero se sentía solo, tal como el árbol. Entonces conversaron tanto que el sol y la luna los saludaban cada vez con más frecuencia.
A árbol le crecieron las ramas porque el osesno ya creció también, entonces así lo podía cubrir mejor del sol y de las fuertes lluvias del invierno... cumpleaños y navidades.
Se hicieron grandes amigos. A cambio el oso regaba periodicamente sus raices, podaba sus ramas secas y limpiaba; el árbol le entregaba sus frutos.
Pero un día el oso le dijo al árbol que ya era tiempo de seguir su destino. El árbol también le dijo lo mismo. Pero habían compartido tanto tiempo juntos que sentían que tal vez su destino era compartir sus años para siempre... se creó la primera gran duda, que hacer. Ambos se necesitaban.
Las raices estaban enterradas y sintió árbol que su futuro era permanecer allí plantado para crecer y dar grandes frutos; comida para otros. Por su parte oso sentía pena de dejarlo solo, pero sus ansias por experimetar cosas nuevas, crecer en su camino de animal, le eran tanto o más importantes... por ello, se fue. Árbol quedó en su lugar de siempre junto a otros que crecieron a su alrededor. Pensaba en qué debería hacer para seguir adelante en su desarrollo y sintió también que ya era hora de tomar rumbo como otros de su especie que alguna vez desenterraron sus raices y emigraron a otros lugares. Era extraño caminar sin un fin determinado pero siguió su instinto. Conoció muchos otros que como él hicieron lo mismo y no se sintió solo como pensaba y fue muy feliz... sin oso, pero su recuerdo estaba en él.